martes, 1 de enero de 2013

La gestión energética va de mal en peor

España no va bien. En estos días decirlo no tiene mucho mérito, ya pasó el tiempo de la España que quería ser potencia europea, aquél 1997 en que Aznar repetía hasta tres veces “España va bien”. Cada cierto tiempo sale un iluminado diciendo “de aquí «x» tiempo, salimos de la crisis” o viendo brotes verdes donde otros solo ven una pátina de moho.

Pero uno debe analizar cuál es la base material que debe posibilitar la recuperación económica del país y un factor esencial es la capacidad energética. Aceptando las reglas del juego, uno se vería abocado a decir que la única alternativa es crecer al 2,5% para crear empleo, pero eso es ya un espejismo.

Red Eléctrica de España ha emitido el avance del informe del sistema eléctrico español durante el 2012 y los datos no son para nada alentadores (podéis leerlo aquí).

Si nos centramos en el sistema peninsular, me gustaría destacar unos datos que me parecen muy relevantes:

  1. La demanda anual disminuye un 1,7% respecto a 2011.
  2. El producible hidráulico es un 43% menor que el alcanzado en 2011 y un 54% menor que el valor medio histórico.
  3. La producción energética mediante carbón sube un 27,9%.
  4. Las energías renovables producen el 32% de la energía.


La demanda energética sigue disminuyendo, evidenciando que la crisis hace sus estragos en un país que va camino de batir el récord guiness de destrucción de empleo. Eso sí, la luz fin de año ha subido otro 3%, al que le tenemos que sumar las subidas del IVA vividas en las últimas legislaturas (del 16% al 21%), la subida del 3,95% del precio de la luz en Junio… y un largo etcétera desde que se liberalizó el mercado eléctrico en 2009.

La energía hidroeléctrica disminuye debido a que las reservas en los embalses con producción hidroeléctrica se ha situado a finales este año en el 36%, frente al 52% del año pasado. El cambio climático agudizará este problema a lo largo de los años, con lo cual la energía hidroeléctrica (que no emite CO2) se puede ver comprometida a lo largo del tiempo.

El mayor despropósito de todos lo encontramos con el carbón, que se sitúa como segunda fuente energética, cubriendo el 20% de la demanda (sólo superado por el 22% que cubre la energía nuclear). Hay que destacar que la combustión de carbón es la fuente energética más contaminante de todas, de hecho, las emisiones de CO2 han aumentado un 11% con respecto a 2012.

Las energías renovables disminuyen un 1% respecto del 2011 y en total un 3% respecto 2010 (y eso que ha disminuido la demanda total de energía, con lo cual se debiera esperar que aumentase la proporción de energías renovables).

Un gobierno ecocida

Si digo que la gestión económica del actual gobierno (y del anterior) es desastrosa, probablemente no le descubro nada a nadie. Pero el problema es que la gestión de sus recursos, clave para garantizar nuestro sustento futuro, es absolutamente nefasta.

Un país que no tiene recursos energéticos fósiles competitivos, como el uranio o el petróleo, pasa a depender de las fluctuaciones de precios del exterior. Claro que, debido al aumento de la demanda fruto del auge de países como China o la India y a la disminución de la oferta a causa del agotamiento de las reservas de petróleo, el precio no para de subir, generando un grave problema a la economía nacional.

En este escenario la única alternativa para salir a delante es la apuesta contundente por las energías renovables. Las únicas fuentes de calidad de las que disponemos son el Sol, el agua, el viento… y debemos aprovecharlas.

El precio del petróleo marca la otra prima de riesgo para la economía y debemos ser capaces de deshacernos de esa losa pesada sobre nuestras espaldas.

De los tres elementos clásicos de la economía (tierra, trabajo y capital), de trabajo nos sobra (6 millones de parados) de recursos naturales tenemos suficientes si somos capaces de gestionarlos correctamente y de capital también si somos capaces de hacer que vuelva a manos del Estado y la ciudadanía (vía impuestos).

Es necesario que el Estado asuma la inversión en energías renovables y en medio ambiente, las cuales generarán empleo y suficiencia energética. Dejar la visión cortoplacista, que implica pagar las sanciones impuestas por Kioto y pagar un petróleo cada vez más cara, es vital para poder garantizar la economía del futuro.

   

2 comentarios:

  1. Hola Lucas.
    Lo primero, felicitarte por un blog interesante y comprometido. Estaré al tanto de tus aportes.
    Con respecto a la entrada, completamente de acuerdo en que el gobierno debería asumir responsabilidades para llegar a la autosuficiencia energética, aunque soy pesimista y no me cabe duda de que eso no va a ocurrir en un futuro próximo, más en una situación como la actual, en la que el medio ambiente siempre pasa a un segundo plano.
    Un saludo!

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    1. Gracias por la felicitación!

      La visión del ecologismo como una afición de "lujo" está muy arraigada en la sociedad y en el pensamiento neoliberal. Si todo va bien economicamente, si que nos podemos preocupar por el medio ambietne, pero sino no.

      En fin, me temo que el tiempo acabará dando la razón a aquéllos que son más pesimistas

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