España no va bien. En estos días decirlo no tiene mucho mérito, ya pasó el
tiempo de la España que quería ser potencia europea, aquél 1997 en que Aznar
repetía hasta tres veces “España va bien”. Cada cierto tiempo sale un iluminado
diciendo “de aquí «x» tiempo, salimos de la crisis” o viendo brotes verdes
donde otros solo ven una pátina de moho.
Pero uno debe analizar cuál es la base material que debe posibilitar la
recuperación económica del país y un factor esencial es la capacidad
energética. Aceptando las reglas del juego, uno se vería abocado a decir que la
única alternativa es crecer al 2,5% para crear empleo, pero eso es ya un
espejismo.
Red Eléctrica de España ha emitido el avance del informe del sistema
eléctrico español durante el 2012 y los datos no son para nada alentadores
(podéis leerlo aquí).
Si nos centramos en el sistema peninsular, me gustaría destacar unos datos
que me parecen muy relevantes:
- La demanda anual disminuye un 1,7% respecto a 2011.
- El producible hidráulico es un 43% menor que el alcanzado en 2011 y un 54% menor que el valor medio histórico.
- La producción energética mediante carbón sube un 27,9%.
- Las energías renovables producen el 32% de la energía.
El mayor despropósito de todos lo encontramos con el carbón, que se sitúa
como segunda fuente energética, cubriendo el 20% de la demanda (sólo superado
por el 22% que cubre la energía nuclear). Hay que destacar que la combustión de
carbón es la fuente energética más contaminante de todas, de hecho, las emisiones de CO2 han aumentado un 11%
con respecto a 2012.
Las energías renovables disminuyen un 1% respecto del 2011 y en total un 3%
respecto 2010 (y eso que ha disminuido la demanda total de energía, con lo cual
se debiera esperar que aumentase la proporción de energías renovables).
Un
gobierno ecocida
Si digo que la gestión económica del actual gobierno (y del anterior) es
desastrosa, probablemente no le descubro nada a nadie. Pero el problema es que
la gestión de sus recursos, clave para garantizar nuestro sustento futuro, es
absolutamente nefasta.
Un país que no tiene recursos energéticos fósiles competitivos, como el
uranio o el petróleo, pasa a depender de las fluctuaciones de precios del
exterior. Claro que, debido al aumento de la demanda fruto del auge de países
como China o la India y a la disminución de la oferta a causa del agotamiento
de las reservas de petróleo, el precio no para de subir, generando un grave
problema a la economía nacional.
En este escenario la única alternativa para salir a delante es la apuesta
contundente por las energías renovables. Las únicas fuentes de calidad de las
que disponemos son el Sol, el agua, el viento… y debemos aprovecharlas.
El precio del petróleo marca la otra prima de riesgo para la economía y
debemos ser capaces de deshacernos de esa losa pesada sobre nuestras espaldas.
De los tres elementos clásicos de la economía (tierra, trabajo y capital),
de trabajo nos sobra (6 millones de parados) de recursos naturales tenemos
suficientes si somos capaces de gestionarlos correctamente y de capital también
si somos capaces de hacer que vuelva a manos del Estado y la ciudadanía (vía
impuestos).
Es necesario que el Estado asuma la inversión en energías renovables y en
medio ambiente, las cuales generarán empleo y suficiencia energética. Dejar la
visión cortoplacista, que implica pagar las sanciones impuestas por Kioto y
pagar un petróleo cada vez más cara, es vital para poder garantizar la economía
del futuro.

Hola Lucas.
ResponderEliminarLo primero, felicitarte por un blog interesante y comprometido. Estaré al tanto de tus aportes.
Con respecto a la entrada, completamente de acuerdo en que el gobierno debería asumir responsabilidades para llegar a la autosuficiencia energética, aunque soy pesimista y no me cabe duda de que eso no va a ocurrir en un futuro próximo, más en una situación como la actual, en la que el medio ambiente siempre pasa a un segundo plano.
Un saludo!
Gracias por la felicitación!
EliminarLa visión del ecologismo como una afición de "lujo" está muy arraigada en la sociedad y en el pensamiento neoliberal. Si todo va bien economicamente, si que nos podemos preocupar por el medio ambietne, pero sino no.
En fin, me temo que el tiempo acabará dando la razón a aquéllos que son más pesimistas